Este artículo fue publicado por Economist & Jurist.
En vista de la creciente segunda ola de la Covid-19, cada vez es más frecuente la preocupación entre los profesionales de la Justicia sobre cómo enfrentarse a la nueva realidad judicial. Las vistas y juicios telemáticos.
Pese a que actualmente no son una solución generalizada, parece ser que – por mucho que nos cueste aceptarlo – terminarán siendo parte de nuestro día a día.
Como todos podemos imaginar, las vistas telemáticas – sobre el papel – significan un evidente ahorro de tiempo y costes. Además, pueden ayudar a aligerar la carga procesal que soportan la mayoría de los Juzgados. Por el contrario, muchos abogados – y por qué no decir, Jueces – se muestran temerosos por cuanto supone un cambio radical en la manera de afrontar las actuaciones procesales.
Sin embargo, la sensación de inseguridad sanitaria al acudir a la sede judicial, adaptarse a los nuevos protocolos de seguridad y el uso obligatorio de la mascarilla en sala – con los problemas de entendimiento y oratoria que supone –, hacen que celebrar presencialmente tampoco sea una tarea fácil y sencilla.
Por ello, la vía telemática está ganando adeptos casi obligatoriamente.
Para muchos profesionales, implementar un sistema telemático no supone un reto sencillo. Adaptarse a un nuevo entorno digital, el uso nuevas habilidades de comunicación, evitar posibles errores que afecten a la toma de decisiones del Juzgador. Son muchos factores para tener en cuenta.
Para poder neutralizar estas primeras dudas, es imprescindible contar con los siguientes aspectos que nos ayudaran a afrontar con garantías las vistas telemáticas:
Aunque no afecte a las habilidades comunicativas que debe manejar un letrado, la calidad de la conexión y los dispositivos informáticos son elementos vitales para que el resultado sea exitoso. Pues, si la conexión desaparece, o la imagen y el sonido se “congela”, difícilmente el mensaje llegará al destinatario.
El apartado tecnológico es importante. Abogado 3.0
La conexión a internet por cable – no por WIFI – y tener contratada una suficiente velocidad de subida de internet, son los elementos básicos que no se pueden descuidar. Además, es aconsejable disponer de unos dispositivos tecnológicos modernos y no desfasados. Por ejemplo, una cámara que pueda transmitir imagen en alta definición o un micrófono con filtro de ruido.
Simular un ambiente de Juicio real
La falta del elemento presencial dificulta la comunicación, por lo que celebrar telemáticamente una vista requiere de un plus de concentración. Distraerse es mucho más sencillo cuando no tienes al interlocutor delante.
Por ello, el letrado debe procurar que el lugar donde vaya a celebrar las vistas telemáticas carezca de posibles distracciones.
Es aconsejable que el Letrado disponga de una sala propia – dentro de las posibilidades de cada profesional – que simule estar actuando en sede judicial. Asimismo, evitar tener el móvil – u otros elementos que capten su atención – a golpe de vista, o que la estancia escogida no sea un lugar de paso de otros compañeros, puede ser de gran utilidad.
Cualquier falta de atención puede hacernos perder la concentración debido a que el contexto de la comunicación es menor ya que únicamente se es consciente de lo que se refleja en la pantalla.
Otro aspecto para tener en cuenta es que la imagen proyectada no genere distracciones al Juez que resten importancia al mensaje. No es conveniente que detrás del Letrado haya cuadros o imágenes que puedan captar la atención del Juzgador; es mejor disponer de un fondo neutro, como una pared blanca.
Especial atención a la dicción y énfasis
En la comunicación presencial, el componente no verbal es un aspecto fundamental. Incluso muchos expertos afirman que su importancia es mayor que la del componente verbal.
Sin embargo, en una vista telemática gran parte del componente no verbal de la comunicación se diluye, puesto que se pierde a través de la pantalla. En consecuencia, el componente verbal se convierte en la principal herramienta del abogado.
Mejorar la pronunciación y la entonación es un elemento imprescindible de este tipo de intervenciones. Las pausas enfáticas y otras herramientas oratorias pueden volverse aliadas de los letrados.
No obstante, hay que tener en cuenta las limitaciones del entorno digital, ya que, por ejemplo, un tono de voz muy elevado puede distorsionar el mensaje en los dispositivos del resto de participantes, generando el efecto adverso.
Intentar dominar la comunicación no verbal
Pese a que la comunicación no verbal pierde fuerza en el entorno telemático, nunca deja ser parte esencial del mensaje. Procurar que la imagen proyectada sea del tamaño adecuado y con la suficiente perspectiva visual refuerza la comunicación. Los primeros planos no ayudan a la hora de mantener una conversación fluida.
Asimismo, pese a las dificultades, mantener una comunicación directa con el Juez resulta beneficioso. Para ello, es recomendable acostumbrarse a dirigir la mirada a la cámara y no a la pantalla del ordenador.
En cualquier caso, en el mundo digital siempre pueden ocurrir imprevistos. Por tanto, conviene estar vigilantes y con una actitud positiva para buscar alternativas por si, por ejemplo, falla la conexión del Juzgado, o si no es posible practicar alguna prueba debido a problemas técnicos.4
La solución pasa por intentar actuar con normalidad y no perder los nervios, los contratiempos – al igual que en sede judicial – suceden y sucederán. Tener pensado un sistema de comunicación alternativo con el Juzgado puede ser de mucha utilidad. Todo ello, ayudará a evitar una actitud negativa del Juez y facilitará que el mensaje le llegue de manera más clara.